
El edging –del inglés, “al precipicio”– es una práctica muy común en el erotismo.
"Es una de las muchas y tan estupendas formas de mejorar el orgasmo y la experiencia sexual de una persona"
La práctica se enfoca básicamente en postergar el clímax del placer o del orgasmo, manteniendo una constante elevada de deseo y excitación sexual. Es decir, que en el momento que se acerca el orgasmo detengas toda estimulación y vuelvas a ella para incentivar de nuevo la búsqueda de placer y orgasmo.
Cómo controlar tus orgasmos a través de esta práctica puede que no sea tan sencillo, por lo que en este post revelaremos los secretos que se esconden detrás del Edging.
Se puede practicar el edging aprendiendo a controlar la musculatura relacionada con el orgasto y el orgasmo. Durante el punto máximo de placer, los genitales tienen contracciones involuntarias que pueden llegar a controlarse con la práctica de los ejercicios de Kegel tanto para hombres como para mujeres. De este modo, una vez que se aprenda a controlar la musculatura pélvica, las sensaciones corporales serán mucho más placenteras e intensas, llevando a un placer cada vez más intenso. Hay quienes aseguran que hasta pueden disfrutar de un orgasmo de una hora.
El edging puede practicarse tanto en pareja como en solitario
Lo verdaderamente importante es la manera de llevar a cabo esta práctica para garantizar placer. De acuerdo con los especialistas sobre el sexo tántrico, todo reside en el control muscular que permitirá la prolongación del placer aumentando la sensibilidad corporal.
De hecho, el edging es una práctica altamente recomendada para pacientes con problemas de eyaculación prematura o eyaculación precoz. Y requiere un entrenamiento adecuado para lograrlo. En STOYINLOVE, te diremos cómo lograr tu entrenamiento para el edging:
¿Cómo practicar el edging?
Ambiente adecuado
Un ambiente adecuado para auto erotizarse o tener sexo es siempre subjetivo; sin embargo, existen características indispensables a tomar en cuenta. Como por ejemplo, encontrar una habitación para estar a solas.

Fomentar el deseo y excitación física
Desde promover la fantasía hasta estimular diferentes zonas del cuerpo para promover el placer corporal. De modo que se pueda ir notando la excitación fisiológica.
Acercarse al orgasmo
Mediante la masturbación, estimular las zonas erógenas hasta sentir que ahí está, a la vuelta de la esquina, ese orgasmo tan esperado. En ese momento, antes de tener las contracciones vinculadas con el orgasto, PARA. Es importante dejar o ralentizar los estímulos en la zona.
Respirar profundamente
Generalmente hablando, las respiraciones profundas ayudan a regular la excitación fisiológica. Las veces que sean necesarias o que consideres que el orgasmo ya se alejó lo suficiente.
Volver a estimular
A través de las fantasías o las caricias en zonas erógenas, vuelve a estimular. ¿Qué cambios notas? Muchas personas sienten mayor tensión, excitación, sudoración e incluso temblores de placer.

Repetir los pasos
Repetir este proceso, diversificando la forma y velocidad de la estimulación puede ocasionar una excitación aún mayor.
Dejar que el orgasmo llegue a ti
Permítete disfrutar el orgasmo, el cual notarás que ahora se siente aún más intenso y duradero. Inclusive, presta atención a cómo te sientes y si practicar el edging genera un cambio de la percepción del placer.
¿Retrasar el orgasmo es para todos?
El control del orgasmo no es para todas las personas. Si bien algunos pueden apreciar esta técnica, otros no estarán muy dispuestos a experimentarlo. ¡Y no importa! Al fin y al cabo, este es un juego sexual que, como cualquier otro, no es apto para todos ni para todas las parejas.
Algunas personas experimentan orgasmos decepcionantes o “medios orgasmos” después de retrasarlo varias veces, lo que significa que se sienten menos intensos de lo normal o que han perdido la oportunidad de experimentarlo. Esta es la razón por la cual la práctica resulta fundamental para obtener el control correcto, y luego darse cuenta cuándo es el momento adecuado para dejarse llevar y durante cuánto tiempo hacerlo, sin “perder” el orgasmo.
El Edging requiere que tengas un gran nivel de control sobre tu cuerpo para poder disfrutarlo. Detenerse demasiado pronto o no volver a aumentar la intensidad del orgasmo después de parar puede retrasarlo demasiado y conducir a orgasmos pocos placenteros.
Conclusiones
Después de todo, alcanzar el orgasmo es el objetivo final de una relación sexual o en una sesión de masturbación. Tener conocimiento sobre cómo controlar tus orgasmos, sin embargo, puede llegar a aumentar el placer hasta 10 veces y elevarte al séptimo cielo. El Edging, por tanto, es la mejor forma de conseguirlo.
Se trata de una técnica basada en mantener un alto nivel de excitación sexual, durante un tiempo prolongado, sin llegar al orgasmo, con el fin de retrasarlo lo máximo posible. Se puede aplicar solo/a o en pareja, mediante la masturbación, durante el coito o cualquier otro método de estimulación sexual.
En caso de que desees practicarlo, los especialistas en la materia recomiendan entrenar solo/a, para estar más cómodo/a y darte la libertad de conocer tu cuerpo.
Es momento de disfrutar de un erotismo más intenso y variado de lo que las películas o cine porno nos enseñan. ¡Es momento de reclamar el placer para nuestro cuerpo!