
Cuando se vive en pareja pasamos de una etapa a otra. La sexualidad también atraviesa por diferentes periodos. ¿Te preguntas por qué? Bueno, porque casi todas las relaciones amorosas pasan por las típicas fases de la vida sexual, que están marcadas especialmente por una etapa de enamoramiento (donde predomina el amor intenso y la lujuria), y por supuesto, una posterior caída de la libido. Algunas parejas de hecho llegan a experimentar una verdadera sequía sexual.
Ciertamente, los primeros meses de una relación pueden ser muy intensos en la cama: el sexo es una experiencia divina, apoteósica y maravillosa. Pero con el tiempo, esa “chispa” que os impulsaba a alcanzar el “séptimo cielo”, suele convertirse en tranquilidad o en un excesivo desinterés que ha de transformar la intimidad en una experiencia vacía.
Es común que muchas relaciones solo sobrevivan a la etapa del enamoramiento, porque no saben cómo afrontar las siguientes fases de la vida sexual. Desde STOYINLOVE queremos precisar con lujos y detalles cuáles son estas etapas y cómo superar esos momentos en los que la pasión se apaga.
¿Cuáles son las fases de la vida sexual?
Si bien todas las relaciones románticas son diferentes, las fases de la vida sexual que enfrentan las parejas son básicamente las mismas. Podemos decir por tanto que la sexualidad normalmente evoluciona en las siguientes cinco etapas:
La fusión o enamoramiento
En este primer periodo, los dos socios se enamoran. La acción de las hormonas liberadas tiene un efecto similar, según los expertos, a la cocaína. Dada a la cantidad de dopamina y la serotonina que se libera, las parejas incluso ya no sienten tanta necesidad de dormir ni de comer.
En este punto el sexo es intenso: ¡Todo es nuevo, todo es hermoso! Se siente como si el deseo nunca desapareciera y, por ende, la frecuencia de los encuentros íntimos está en su punto máximo, practicándolo varias veces al día sin preocupación por nada más. Es, sin duda, una luna de miel sexual.
Lógicamente, la fase de fusión corresponde al inicio de la relación y la pasión que la enciende. Durante este período ambos estáis intoxicados/as por un cóctel de hormonas y todo parece ser extraordinario. Idealizamos incluso al otro/a como si estuviera hecho a la medida de nuestra felicidad. Creemos ser la combinación perfecta y los pequeños defectos podemos llegar a considerarlos como fortalezas.

Vinculación y compañerismo
En este segundo periodo correspondiente a las fases de la vida sexual, se suele pasar de la pasión total a estar más enfocados en nosotros/as mismos/as y luego dejamos de hacer todo juntos. Es decir, cada uno/a vuelve paulatinamente a su propia vida y gustos.
La etapa de vinculación y compañerismo sigue siendo muy agradable, porque el amor y el sexo todavía existen. Sin embargo, los encuentros sexuales no son tan frecuentes como en la fase de fusión. En otras palabras, este periodo se caracteriza por ejercer el papel de compañeros de viaje y disfrutar de la compañía del otro/a, sin priorizar la atención solamente en nuestra pareja.
La convivencia
Una vez que se logre superar la segunda etapa y se entienda que más allá de la dopamina, también nos gusta la compañía del otro/a, es muy probable que el sexo disminuya un poco por factores alusivos a responsabilidades o proyectos personales.
La convivencia es una nueva etapa maravillosa, llena de momentos agradables pero las relaciones sexuales se reducen. Especialmente porque la rutina comienza a ser parte de la vida misma. El estrés del trabajo, el pago de deudas y las tareas del hogar reducen el deseo y la libido.
Esta es la etapa en la que muchas parejas rompen porque no saben cómo equilibrar tantas cosas nuevas.
Etapa colaborativa
Ya terminado el periodo de convivencia (que a veces sabemos que es difícil), comienzan los proyectos a largo plazo porque estamos seguros/as de que juntos formamos un buen equipo. Tener hijos/as podría formar parte de esta planificación en pareja y de hacerse realidad el contexto sexual cambia mucho.
La etapa colaborativa es una de las fases de la vida sexual en el que las parejas tienen que practicar constantemente la empatía y la comprensión. La maternidad trae muchos cambios en la mujer, ya que el posparto es un proceso de mucho cuidado. Por todo ello, la relación debe resurgir, gracias a la gran comunicación y el entendimiento mutuo.
El rito amoroso es diferente después de ser padres, hay un nuevo miembro en la familia y la dinámica en pareja cambia. Ojo, tener relaciones sexuales durante el embarazo es saludable, aunque durante el período posparto el impulso puede disminuir drásticamente porque el cuerpo de la mujer ha cambiado.
Adaptación
Es la última etapa sexual en el que se pasa por un proceso de adaptación. ¿A qué factores debemos adaptarnos? Bueno, a la vejez, las enfermedades (si las hay) y los constantes cambios que trae la vida.
También es un momento en el que percibimos si nuestro proyecto de vida en pareja se ha hecho realidad o, por el contrario no lo fue. Se trata de adaptarse a la realidad, a lo que es y a lo que está en el presente.
Los encuentros íntimos pueden ser maravillosos en esta fase y, aunque sean muy diferentes que en la etapa de enamoramiento, aún pueden provocar fantasías y nuevos delirios (independientemente de la edad).

¿Acabó el enamoramiento? Consejos para superar las siguientes fases
Es importante precisar que pueden surgir problemas en cualquiera de las fases de la vida sexual, sobre todo después de la etapa de enamoramiento. La buena noticia es que pueden superarse si seguimos estos consejos:
- La convivencia no se improvisa, requiere organización pero también concesión. Cuando la pasión de la fase de fusión se desvanece, la rutina llega en detrimento de la sexualidad.
- Si como pareja optáis por la resignación, la vida sexual caerá en picado con indiferencias por parte de uno de los socios, pérdida de las ganas, falta de intercambio de afectos, etc.
- La resignación conduce a actitudes pasivas. La actitud correcta a adoptar es la de la comunicación íntima y sexual.
- Aceptad que la vida sexual está disminuyendo, pero esto no significa que os améis menos.
- Tomaos un tiempo para reuniros. No necesariamente para hacer el amor sino para intercambiar deseos y lo que ha cambiado desde el inicio de la relación.
- También es una oportunidad para mostrar cariño a través de caricias, besos y palabras tiernas.
- Es clave romper con la rutina e intentar técnicas sexuales que sean nuevas para ambos. La inclusión de juguetes eróticos, la práctica de rituales diferentes como el Mindful Sex o el sexo tántrico pueden ser un gran acierto.
- Fomenta la vida sexual y no uses la manipulación, diciendo por ejemplo "no tendremos sexo si dejas la ropa sucia por ahí". Piensa en tu comportamiento y disfruta de una vida sexual plena, sin manipulación y llena de amor.
- Una vez que se establece la comunicación y se reconecta sexualmente, la pareja puede comenzar de nuevo sobre una buena base, tanto para la vida sexual como para la vida diaria.
- En la etapa colaborativa hay que llevar las cosas con calma porque lleva tiempo para que la mujer recupere su apetito sexual. Lo que menos quieren las mujeres durante el puerperio es la presión de tener relaciones sexuales. La colaboración y la comprensión por tanto son claves en esta fase.
Conclusiones
Las personas cambian con el tiempo, al igual que las relaciones y, por supuesto, el sexo. Tener conocimiento sobre las fases de la vida sexual puede resultar de mucha ayuda para comprender que la fuerza de una pareja sexualmente sana, reside en su capacidad para superar cada uno de los periodos descritos en este post.
Una clave para evitar que la cama se convierta en un espacio tedioso y aburrido, es practicar métodos nuevos; desde la integración de nuevas técnicas preliminares, juguetes sexuales, juegos de rol, entre otras prácticas con las que tanto tú como tu compañero/a os sintáis atraídos.
Recordad que en el sexo los límites los ponen las parejas, en STOYINLOVE ponemos a vuestro alcance una amplia gama de artículos y productos eróticos, con los que ambos podéis abrir nuevos horizontes a aventuras sexuales más lujuriosas, intensas y con finales felices.