
La creencia popular sostiene que muchas mujeres pierden el interés en el sexo durante o después de la transición a la menopausia, pero estas afirmaciones no siempre gozan de respaldo científico. Y si bien los problemas que se experimentan en la menopausia suelen ser diversos, los que más afectan al bienestar psicofísico son los asociados con la sexualidad.
Disminución del deseo, orgasmos menos intensos, sequedad y dolor durante el coito, son algunos de los trastornos relacionados con la sexualidad durante la menopausia. La aparición de estos síntomas, normalmente, pueden afectar a la relación de pareja, a la autoestima y a la forma de afrontar esta delicada fase del ciclo vital.
Muchas mujeres, de hecho, son incapaces de superar estas dificultades. Sobre todo porque se desconocen los problemas asociados a la menopausia y a las posibles soluciones que pueden ayudar a volver a vivir las relaciones sexuales con intensidad.
Desde STOYINLOVE vamos a profundizar sobre cómo afecta a la vida sexual la llegada de la menopausia, cuáles son los principales problemas durante esta etapa y qué soluciones existen actualmente.
Te contamos cómo afecta a la vida sexual la llegada de la menopausia
Para la mayoría de las personas, el nivel de deseo o la frecuencia de la actividad sexual disminuyen con la edad. Existen, incluso, muchas razones biológicas y no biológicas que ocasionan este decaimiento en nuestra libido.
Factores como el bienestar general, la salud y el estilo de vida de una persona, incluyendo elementos interpersonales y psicosociales (la calidad de una relación o cualquier problema de salud mental), pueden afectar nuestra vida sexual con la llegada de la menopausia.
En ocasiones, la menopausia transcurre por la vida de algunas mujeres sin síntomas desagradables, pero la caída del nivel de estrógenos puede provocar:
Disminución del deseo sexual
Nuestro deseo sexual no es solo un tema hormonal. En primer lugar, está ligado a nuestra psique. La fantasía, la serenidad, la imaginación y la relajación son la base del componente psicológico para el buen sexo, ¡y esto se aplica a todas las edades!
Si faltan estas características psicológicas, lograr el placer se vuelve un poco más complicado. Desde un punto de vista biológico, sin embargo, el deseo sexual surge de la armonía entre el estrógeno, la progesterona y una dosis de andrógenos.
Ojo, durante la menopausia nuestra percepción de la feminidad puede sufrir un declive, dado a la disminución de estrógeno que, junto con la reducción del nivel de andrógenos, provoca una disminución del deseo sexual.

Orgasmos más cortos y menos intensos
Si has notado que tus orgasmos se reducen en cuanto a duración e intensidad, no te preocupes, porque es normal. Ello siempre se debe a la reducción de hormonas y cambios en el cuerpo femenino a medida que envejecemos.
El orgasmo es un reflejo sensorio-motor, desencadenado por numerosos estímulos físicos y mentales. Requiere, por tanto, un “soporte” neurovascular y neuromuscular adecuado para promover las contracciones rítmicas de los músculos vaginales, uterinos y anales, lo que suele debilitarse con el envejecimiento de los tejidos corporales.
Sequedad y dolor durante el coito
La excitación y la consiguiente lubricación de las paredes vaginales, también depende del correcto trabajo entre las diversas hormonas estrogénicas y androgénicas. Por este motivo, es normal que muchas de nosotras debamos enfrentarnos al problema de la sequedad vaginal, lo que hace que las relaciones sexuales en la menopausia sean realmente dolorosas.
En la menopausia, además, los tiempos para conseguir una buena lubricación se alargan y la elasticidad de la vagina se reduce, tanto que, a diferencia de lo que solemos pensar, se recomienda no reducir el número de relaciones sexuales.
El sexo frecuente durante esta etapa, ayuda a mantener la extensibilidad de las paredes vaginales y el tono del propio suelo pélvico, así como del conjunto de músculos presentes en el bajo vientre. Esto último evita los trastornos urinarios típicos de la menopausia.
Lubricación vaginal
En las mujeres, para proteger la pared vaginal, existe una fina capa de secreción transparente. Se trata de un lubricante natural que es producido por las paredes de los vasos sanguíneos que rodean la vagina.
Durante la actividad sexual y la fase de excitación, normalmente, suele aumentar el flujo sanguíneo en estos vasos y, en consecuencia, también su secreción de líquido. Todo ello, garantiza la ausencia de dolor durante la propia relación sexual.
Los factores que influyen en la reducción de la cantidad y la consistencia de este líquido son las fluctuaciones hormonales, en particular estrogénicas o a causa de edad avanzada. Por esta razón es común que durante la menopausia, las mujeres presentemos sequedad y dolor durante el coito.

Soluciones para los problemas más frecuentes
Existen varias soluciones que nos pueden ayudar a vivir mejor la sexualidad durante la menopausia, desde los farmacológicos hasta ciertos trucos que fortalecen nuestro estado psicológico ante el sexo.
Nuestra psique es, sin duda, el factor al que mayor atención debemos prestar. De manera que tenemos que esforzarnos por hablar con nuestra pareja, por comunicarle nuestras inseguridades y miedos. Como verás, el diálogo es muy importante.
Por supuesto hay otras soluciones que le añaden un plus a nuestras relaciones íntimas en pareja, como:
Geles y cremas lubricantes
En el mercado podemos encontrar una multitud de productos como geles y cremas lubricantes, que nos dan la oportunidad de superar el problema de la sequedad vaginal.
La aplicación de estos productos garantiza el alivio inmediato de la sequedad vaginal, sin tener que recurrir a la terapia vaginal con estrógenos. Eso sí, se recomienda el uso de cremas y/o geles a base de agua, ya que los preparados a base de lípidos pueden dañar el látex del preservativo (en caso de usarse) y afectar negativamente al propio pH vaginal.
Los ejercicios de Kegel
Los ejercicios de Kegel consisten en una serie de ejercicios que se practican diariamente, para restaurar la elasticidad y el tono del músculo perineal y disolver el reflejo de contracción que suele producirse en respuesta a la sequedad vaginal.
La práctica regular de ejercicios también ayuda a aumentar la sensibilidad vaginal y el placer sexual, incluso, contrarrestan los molestos trastornos urinarios de la menopausia.

Conclusiones
Hay muchos factores que pueden influir en la sexualidad a medida que las mujeres envejecemos. Nuestro consejo es no afrontar la menopausia con el miedo preconcebido de perder el deseo o la capacidad de experimentar placer sexual.
Lo mejor es estar siempre atentas a los diversos problemas que pueden afectar nuestra vida durante la menopausia, incluida la sexualidad. De este modo, podremos identificar a tiempo, formas y soluciones para enfrentar mejor esta transición.
Por último, no hay ninguna razón por la que no podamos seguir disfrutando de una vida sexual feliz y satisfactoria durante y después de la menopausia. En caso de presentar alguno de los problemas descritos en este post, las soluciones están a nuestro alcance.