
Darse la oportunidad de vivir nuevas aventuras en la cama es una «regla de oro» que las parejas deberían de obedecer. Y tal vez muchos sigan esta premisa sin excusas ni trampas, pero lo que quizá no saben es que hay tres ingredientes esenciales para que cada velada sea realmente placentera y satisfactoria: 1) reciprocidad, 2) cercanía, 3) complicidad.
Ahora, si bien existen cientos y cientos de prácticas en la que estos componentes confabulan para hacer delicioso el acto sexual, el masaje erótico es la adición predilecta de aquellos amantes que les encanta sentir y degustar un universo de sensaciones intensas durante el encuentro íntimo.
En este ritual amoroso, la afinidad, la imaginación y el lenguaje corporal son los platos que se sirven para alimentar el bienestar físico y emocional de la pareja. Os suena de maravilla ¿Verdad? Entonces ya tenéis la excusa perfecta para dejaros seducir por la idea de incorporar el masaje erótico en la cama.
¿Os animáis? ¡No os vais a arrepentir! Aun así, para tener éxito es clave descubrir los secretos que hay detrás de esta práctica sexual.
Masaje erótico: Placer e intimidad a otro nivel
El masaje erótico es una forma de acercarse y sincronizarse con la pareja, disfrutando del cuerpo del otro, aplicando técnicas suaves y desaceleradas. Y es que el objetivo principal de este acto amoroso no tiene como móvil la estimulación de los genitales.
En realidad se trata de una práctica cuyo propósito es brindar placer de manera progresiva hasta disparar la libido al máximo. Al principio se acaricia la cabeza, la cara, el cuello, los hombros y otras partes del cuerpo, al mismo tiempo que se estudian las reacciones y, por último, se pasa a las caricias en las zonas erógenas.
Por lo tanto, representa un método muy efectivo para conocer y satisfacer a tu pareja. Pero, no es casualidad que este tipo de masaje sea un «decálogo» en las terapias sexuales porque enfatiza en la estimulación sensorial para maximizar las sensaciones y, promover la sincronización de movimientos entre la pareja.
¿Por qué practicar el masaje erótico?
Aunque el masaje erótico también relaja a nuestra pareja y disuelve la tensión muscular como los masajes tradicionales, su «razón de ser» es llevar la libido a otros niveles a través del disfrute mutuo.
Pero, eso es solo la punta del iceberg, existen otras razones para incluir este ritual amoroso en vuestros encuentros íntimos:
- En esta práctica entra en juego todo el cuerpo del masajista y del masajeado (cabeza, cara, brazos, hombros, dedos, rodillas, codos, pelo, manos, pies, orejas, boca, muslos y cualquier parte que podáis imaginar).
- Os regala una verdadera sensación de éxtasis, al poder sentir las diferentes partes de tu compañero/a vagando por cada rincón de tu cuerpo.
- La imaginación no tiene límites a la hora de aplicar nuevas técnicas, caricias o incluir juguetes como vibradores, masajeadores, plumas, velas, etc.
- Se pueden revertir los roles y así retribuir las sensaciones que tu pareja te acaba de brindar.
- Es la oportunidad perfecta para que ambos toméis la iniciativa, liderar el juego y explorar nuevos límites.
- Representa una buena forma de aprender a dar un masaje con una valiosa carga erótica.
- Puede ser practicado por cualquiera: parejas heterosexuales, lesbianas, gays, amantes, amigos con derecho a…
No importa si se tiene una relación amorosa perfecta con nuestra «media naranja» o, si por el contrario no se está teniendo un buen momento en la relación, algo es seguro; un masaje erótico nos hará experimentar un mejor bienestar físico y emocional.

Reglas para dar un masaje cargado de erotismo
Dar un masaje cargado de sensualidad y erotismo es una auténtica obra de arte. Y aunque en esta práctica podéis dar rienda suelta a la imaginación, existen algunas claves para que la velada sea lo más placentera posible. ¡Presta atención!
Habla con tu pareja
La reciprocidad, la cercanía y la complicidad son las llaves que abren las puertas hacia el universo del masaje erótico. Es decir, sin estos componentes es muy difícil tener éxito en este rito amoroso. Por lo tanto, resulta fundamental que ambos comentéis libremente sobre cuáles son vuestros deseos y expectativas.
O sea, tenéis que «desnudaros» diciendo sin inhibiciones «esto me gusta y esto no». Este nivel de franqueza y comunicación siempre hace falta en las parejas para fortalecer el acto íntimo y la relación amorosa en general.
No os olvidéis de la higiene
Aseguraos de estar limpios antes de emprender la aventura. La higiene corporal es importante y más cuando se trata de dar un masaje. Incluso, como acto previo, conviene darse una ducha, pero sin tener sexo para hacer que el placer sea más longevo. La idea es disfrutar al máximo antes, durante y después de la velada.
Crea la atmósfera adecuada
Preparar el ambiente es clave en cualquier tipo de masaje, pero cuando viene acompañado de erotismo crear la atmósfera adecuada toma mayor importancia. Por ende, en la habitación debe imperar una temperatura agradable para que los músculos no se contraigan y la experiencia sea realmente relajante y placentera.
Al estar desnudos, tenéis que sentiros cómodos y no tener en mente la idea de cubrirse con una sábana. Y no olvides que un poco de música de fondo, iluminación tenue y utilizar fragancias suaves puede ayudar muchísimo a crear un ambiente más íntimo.
Usa productos que hagan todo más fácil
Un buen masaje sexual se practica con las manos desnudas y otras partes del cuerpo que no deben estar frías ni muy calientes. Por ello, se recomienda utilizar aceites naturales tales como los aceites de almendra, argán, cítricos…).
Desde luego, existen algunos lubricantes adecuados que no solo tornan la piel resbaladiza, sino que también hacen que sea ideal para ¡saborear!
Y ojo, por nada del mundo incorpores aceites esenciales que, entrando en contacto con las proximidades de los genitales, pueden provocar quemaduras o irritaciones y hacer que toda la magia se acabe de forma prematura. Tampoco son aconsejables los aceites con glicerina y parafina.
Debe haber disposición mutua
A diferencia del masaje tradicional, la parte activa (masajista) no se distingue de la parte pasiva (masajeado/a). Esto significa que ambos están involucrados en el juego de estimulación y placer.
No obstante, entran en acción ambos cuerpos en un proceso progresivo de excitación hasta llegar a los genitales. La consigna del masaje erótico es el placer y la pareja debe estar predispuesta a actuar para propiciar el disfrute.
Afina la atención
Para sintonizar con tu pareja es fundamental prestar atención tanto a su cuerpo como a sus reacciones para captar cualquier signo de placer o malestar. Por lo general, los escalofríos y los gemidos indican el camino a seguir, mientras la rigidez y los «noes» son una señal de que es mejor cambiar el tipo de manipulación.
¿Queréis un consejo? Durante el juego, actualiza el mapa mental del placer de tu compañero/a para que memorices lo que le gusta.

Di adiós a las inhibiciones
En esta práctica de erotismo, no hay lugar para la vergüenza ni las inhibiciones sexuales. Y es que cada centímetro de piel debe entrar en juego a la hora de masajear a tu pareja.
Por tanto, resulta importante dejarse guiar durante la exploración del cuerpo, invitando a tu compañero/a para que te diga qué está sintiendo, dónde y cómo prefiere ser estimulado/a.
Haz que la aventura sea cada vez más hot
Durante esta actividad es normal que la velada se caliente más y más hasta que la inclusión de los genitales en el juego sea inevitable. Sin embargo, la penetración no es el propósito de la aventura, al menos no de inmediato.
Cómo realizar el masaje sin fallar en el intento: Paso a paso
Además de las reglas expuestas anteriormente, el éxito de este tipo de masajes también demanda el uso de técnicas efectivas y creativas. Recordad algo: no todos/as somos gurúes en la cama. Así que revelar estos trucos tal vez os vengan como «anillo al dedo» para perfeccionar o descubrir algunas técnicas.
- Pídele a tu pareja que se acueste boca abajo o que se siente para luego colocarte detrás de él/ella. Por supuesto, puedes variar las posiciones.
- Empieza por la cabeza, usando tus manos. Luego ve descendiendo y masajeando con todo tu cuerpo: antebrazos, senos (en el caso de la mujer), piernas, pies, incluyendo las partes íntimas.
- Los labios y la lengua obviamente son los que más deben actuar en el juego para transmitir mayor calidez y pasión, así como demostrar de lo que eres capaz.
- No olvides ni un centímetro de piel, dejando los genitales de tu pareja como punto culminante.
- Antes de pasar a la fase más caliente del masaje, tu compañero/a deberá estar completamente relajado/a. Eso lo notarás por la suavidad de sus muslos y por la expresión de su rostro.
- Si eres la compañera, puedes dejar de dedicarte a él por unos minutos para ofrecerle un espectáculo visual, tocando tus pechos, cabello y masturbándote despacio. Haz que espere a ser masajeado nuevamente.
- Regresa de forma sorprendente y ve hacia sus genitales. Si tienes el cabello lo suficientemente largo, desátalo y acaricia su pene con él. Esta acción será un juego de azotes que os encantará muchísimo.
Conclusiones
La idea de incluir el masaje erótico en vuestros encuentros íntimos no se limita al sexo. Los objetivos de esta práctica comprenden la relajación y la potenciación de la libido con el fin de vivir una aventura placentera y explosiva.
Sin embargo, la posibilidad de explorar y descubrir cómo ampliar las zonas de placer y estimular al máximo el cuerpo de tu pareja con el vuestro, es un factor muy preciado de esta práctica sexual.
¿Aún no habéis probado los placeres de este tipo de masajes? ¡Ahora es el momento perfecto! No importa si os encontráis en el mejor o en el peor momento de vuestra relación, una cosa es segura; esta actividad os hará sentir en mayor sintonía y proximidad.