
Puede ser bastante difícil admitirlo públicamente, pero algunas mujeres no sienten placer durante la penetración en las relaciones sexuales. Y está claro que si una mujer no se divierte durante el acto sexual, la relación deja de ser satisfactoria.
Una de las razones por las que a la mujer no le entusiasme la penetración puede ser la excesiva diferencia de tamaño entre el grosor del pene y el ancho de la vagina.
Básicamente, si el pene es demasiado pequeño para esa vagina y la vagina es demasiado grande para el pene, el coito podría ser el menos memorable sobre la faz de la tierra.
En estos casos, ¿qué puede hacer una mujer para sentir más placer durante el coito? He aquí donde el beso de Singapur podría hacer que vivamos orgasmos más intensos. A continuación te contamos más sobre esta técnica sexual, cómo hacerla y otros datos interesantes. ¡No te los pierdas!
¿Qué es el beso de Singapur?
El beso de Singapur o pompoir consiste en una serie de contracciones de los músculos que rodean la vagina durante la penetración. Estas contracciones son más o menos fuertes dependiendo de cuánto se hayan entrenado previamente los músculos vaginales.
Las contracciones, además, están diseñadas para envolver el pene como cuando éste se encuentra en la boca y no en la vagina. Por ello, la sensación que reciben los hombres es la de un “beso profundo” mientras que las mujeres experimentan más placer.
El pompoir básicamente se fundamenta en la habilidad de la mujer para practicar contracciones rítmicas y no violentas, con el propósito de facilitar y no entorpecer la penetración. ¿Y por qué este término beso? Simplemente porque la posición durante la penetración permite que la vulva estimule el pene de la pareja, como un beso. Para el hombre, la sensación es similar a la que se siente durante una felación, pero más intenso.
Historia del pompoir
Si bien se le conoce como el beso de Singapur, sus orígenes se remontan a la India hace más de 3000 años atrás. En ese momento, había un grupo de mujeres que se dedicaban a crear diferentes técnicas para llevar a los hombres al placer supremo.
Y durante sus prácticas encontraron cómo estimular a sus parejas durante el sexo, a la vez que ellas disfrutaban también. Esta técnica también llamada kabazza ha traspasado siglos y fronteras, por lo que hoy en día se sigue practicando en diferentes partes del mundo.
Tailandia y Japón son dos de los países que, en poco tiempo, han aumentado el número de expertas de este beso. De hecho, la famosa geisha japonesa fue un paso más allá al incluir los músculos abdominales en el movimiento.
Cómo practicar esta técnica sexual
Más allá de la historia, puede ser interesante conocer cómo se hace este antiguo y erótico beso. En esencia, se trata de lograr un orgasmo más intenso a través de ciertos movimientos femeninos.
Durante la penetración, la mujer debe contraer y relajar los músculos vaginales para simular la succión. Ya lo comentamos, la sensación que experimenta el hombre es similar a la que siente cuando recibe sexo oral, sin embargo, la diferencia es que durante el beso de Singapur, su pareja también disfruta al máximo.
En cuanto a la postura, no existe una posición específica para hacer el beso de Singapur. La mujer debe imaginarse a sí misma chupando el pene con los labios de su vulva, y para ello lo ideal es buscar la posición en la que se encuentre más cómoda para dominar los movimientos y la situación en general.
En cuanto comience la penetración:
- Mantén las caderas inmóviles durante unos segundos.
- Concéntrate en mover solo el músculo pubococcígeo ubicado en el suelo pélvico.
- El ritmo debe ser lento y rítmico, apretando y soltando el órgano sexual masculino varias veces.
¿Cómo identificar el músculo pubococcígeo? Es el músculo de los famosos ejercicios de Kegel y es el responsable que consigas llegar al baño a la hora de hacer pis. Estos son solo los músculos que se van a ejercitar en el beso de Singapur. A medida que lo repitas, se volverá más fácil y tendrás más resistencia. Varios estudios demuestran, de hecho, que cuánto más entrenes mayor capacidad tendrás de mantener la presión en el canal vaginal.

Consejos para mejorar este erótico beso
Si quieres mejorar la técnica, también puedes realizar la terapia de Kegel. Ello resulta bastante favorable tanto para hombres como para mujeres y está diseñado para fortalecer los músculos pélvicos. Y es que en el caso de los varones, realizar estos ejercicios podrían desarrollar un mejor control de la eyaculación durante el coito.
Otra alternativa es acostarse boca arriba en la cama o sofá, contraer la vagina por unos segundos, descansar y comenzar de nuevo. También se recomienda acompañar el ejercicio con respiraciones profundas y aumentar gradualmente la cantidad de tiempo que aprietas y reduces las pausas.
Algunas mujeres también utilizan “bolas chinas” que se colocan como amortiguador durante el ejercicio de contracción. De esta forma, se fortalece la zona pélvica, lo que ayuda a mejorar el rendimiento sexual. Además, la capacitación de los músculos del suelo pélvico es, a su vez, efectiva para prevenir la incontinencia urinaria ligera.
En cualquier caso, si notas que algo no va bien en las sensaciones que tienes durante la penetración, recomendamos consultarlo con profesionales como matronas o fisioterapeutas especializadas en suelo pélvico, que podrán hacer una valoración inicial y te orientarán para mejorar la sensibilidad de tu musculatura íntima.
Conclusiones
A diferencia de otras técnicas, el beso de Singapur brinda a hombres y mujeres la oportunidad de experimentar orgasmos más intensos. Podemos decir, por tanto, que la satisfacción que aporta esta práctica resulta placentera para ambos sexos.
Eso sí, la mujer es quien controla los movimientos con los que estimula tanto el clítoris como la vagina, haciendo que trabajen los músculos del suelo pélvico. El hombre, por su parte, experimenta nuevas sensaciones.
Si te animas a probar el pompoir, recuerda los consejos descritos en este post durante tu próxima experiencia sexual. No olvides, por supuesto, aplicar las medidas de protección e higiene para mantenerte a ti y a tu pareja libre de posibles infecciones.